Derecho al olvido: Google: Que me olvides…

Jamás imaginó Mario Costeja que iba a generar semejante revuelo cuando decidió emprender su lucha contra el gigante de Internet, que equipara, según él mismo reconoce, con “una lucha contra el mismo Dios”, y que servirá para las generaciones que viene detrás…

Nuestro caballero andante es, sin duda, una muestra del paradigma social, lo que puede llegar a conseguir una lucha ideológica frente al gigante de Internet “Gooliat”, y es que efectivamente, como yo siempre aconsejo en temas de Protección de Datos, todo es más comprensible colocándose en el lugar de la víctima; Debe un buscador condenarme a perpetuidad…?, o dicho de otro modo: “Perdóname Google por lo que hice”…

Cualquiera de nosotros, en más de una ocasión y antes de un encuentro profesional o reunión de trabajo, hemos introducido en Google el nombre y apellidos de alguien sobre el que queremos conocer “algo más”…  y seguro que hemos obtenido sorpresas sobre el “fichado”, datos que pueden generar juicios injustos o desactualizados, por eso, más allá de la obligación de los buscadores de corregir las informaciones erróneas, parece claro que el origen del problema reside en la forma indiscriminada con la que los motores de búsqueda hacen fácilmente accesible todo tipo de información.

Es decir, la web editora que publica una noticia (ejemplo, un periódico digital), realiza el tratamiento de una información, y eso es lícito. Pero en el caso que nos ocupa, Google recoge esa información, la organiza técnicamente y la muestra públicamente indexándola en sus contenidos, provocando búsquedas y resultados que, en ocasiones, se convierten en una “condena perpetua” para el afectado, y es ese tratamiento lo que está en tela de juicio en este caso.

Por todo lo expuesto, resulta importante delimitar las responsabilidades de los distintos agentes que intervienen, el responsable principal de la eliminación del contenido sigue siendo el titular/responsable de la Web, que es el único que puede eliminar y editar ese contenido o información que ha publicado. Pero si lo que quiere el usuario es que esa información no se indexe, se deberá exigir a Google (en este caso) que implemente los medios técnicos organizativos necesarios para atender a esa solicitud, eliminando links y resultados cuando proceda, o en su caso, motivando la negativa a esa pretensión.

Y aquí viene el drama y lo complicado… ¿os imagináis las solicitudes que puede llegar a recibir Google en un solo mes? ¿Cuál será la reacción del gigante? ¿Os imagináis que decida prescindir de su sede Española tratando de esquivar implementar las medidas que le impone el fallo?

La Sentencia marcará un punto de Inflexión para Google y resto de buscadores, por un lado veo positivo ese toque de atención a Google como “vieja del visillo” mundial que todo lo sabe, y por otro lado, debo reconocer que es una fuente importante y útil de información.

Todos conocemos las amenazas de Google, pero las aceptamos y hacemos uso de la herramienta y sus funcionalidades, nuestros datos son el precio a pagar….

Google por ahora, ha pedido un “tiempo muerto” para ver cómo gestionar esta situación, cómo dar respuesta a todas las solicitudes que les están llegando, y sin dar mayor información, ha dejado caer que entre los primeros solicitantes hay un político corrupto y un pedófilo…..”Agárrate que viene curvas”.

Manuel Mas Albéniz.

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